1 de junio de 2008

Oldboy

Qué gustazo ver una peli que te deja impresionada y no dejas de disfrutar una vez que se acaba, recordando diálogos, planos, historia. Estamos ante un peliculón de narices, que bebe de todo lo que conozcas para aportar su granito de arena al cine universal. Me parece una buena definición de peliculón: aquella en la que importa bastante poco su lugar de origen porque cuenta una historia universal. En este caso mezcla una historia de venganza con una estructura propia del teatro de la crueldad. Parte de la base del Conde de Montecristo, sin duda, un hombre encerrado 15 años sin saber por quién ni por qué. Un puzle que se establece con multitud de fichas que no estamos seguros de ir encajando correctamente, sin saber si nos hemos fiar de lo que vemos o de lo que nos cuentan los distintos personajes, qué explicación es la buena.
Ni que decir que la fotografía es sorprendente, el montaje impresionante y la música encaja a la perfección en una peli que engancha desde el primer minuto, con la dosis justa de violencia en una historia violenta, sin demasiados royos metefísicos y sin excesos de escenas de acción.
Una joya.

1 comentario:

RAÚL dijo...

ya está en marcha! (me fío yo, apiejuntillado, de su criterio cinéfilo)