15 de febrero de 2010

A single man. Tom Ford

Intento del diseñador de Gucci de hacer una obra estética basada en un libro del sesentaytantos sobre la vida de un profesor homosexual. La historia transcurre durante un día de este profesor de literatura en el que decide suicidarse ante la completa tristeza que le invade tras la muerte de su amante, Jim, tras 16 años de relación, feliz y pacífica. Varios puntos: la película comienza con una imagen de Colin Firth, menudo cuerpazo saca para sus cincuentay que debe de tener, sumergido en agua, ahogándose e intentando salir a flote, pero a la vez sumergido en aguas calmas. Es una imagen que me ha recordado a un tríptico de Bil Viola, videoartista californiano, sobre su concepción de la vida, entre le nacimiento y la muerte, tan sólo una estancia en aguas, un flotar, dejar pasar los días. Durante toda la película hay un juego con la fuerza de los colores, el protagonista triste aparece apagado, el mundo exterior de una forma más viva, hasta el momento final en la que se reconcilia con la juventud perdida, con la promesa de un nuevo amor, en el que todo vuelve a ser color. Demasiado evidente como para que termine de convencer. La película aparece granulada, para darnos una impresión de vejez, forzada, ya que las películas de aquella época ya tenían suficiente calidad, pero estéticamente queda bello. Varios personajes se parecen a iconos del cine clásico: aparecen Briggite Bardot y James Dean, y su secretaria me recuerda también a alguien. Sistemáticamente nos muestra una obsesión por los ojos claros, en primerísimos planos todos los personajes parecen tener unos ojos bellísimos. Por supuesto el vestuario es excepcional. Y, lamentablemente, el argumento está demasiado cercano a Muerte en Venecia como para que no pierda en la comparación: a pesar de los intentos de hacernos creer que el protagonista tiene mala cara, por diálogo del resto de los personajes, Colin Firth aparece estupendísimo a lo largo de toda la película, nada que ver con la decadencia que nos muestra Visconti. Eso sí, el efebo en ambos films son tremendamente hermosos.

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