Pintors Universals: Jan Davidz de Jeem
Hace 2 años
No todos los libros de un gran autor pueden ser estupendos. Este no lo es. Mantiene su línea de humor ácido pero no llega a ser la crónica de una época. Quizá explique el sentimiento de un grupo de personas en un momento determinado, progres catalanes que se reubican con el auge de los nacionalismos antes de las olimpiadas, pero sin duda la crónica de una época suele ser algo más complejo, quizá incluso algo más metafórico, porque deja fuera el nihilismo que respiraban las nuevas generaciones sobradamente preparadas y sin futuro de finales de los ochenta y principios de los noventas, las que vibraban con Breat Easton Ellis y Nirvana. Eran burgueses, también, pero se mantenían, a la fuerza, al margen de la cultura del pelotazo ochentero, la de la especulación, el enchufismo. Así que estos jóvenes que presenta Mendoza me parecen fuera de lugar, sin pretensiones, sin vitalidad, escrita con inercia y flojera, con el buen saber narrativo del escritor pero sin la fuerza de otras de sus novelas.
Hace poco comentaba mi desazón ante la maldad en el mundo, ante los especuladores. Confieso que la maldad y la locura son dos de mis temas favoritos. Después de recordar El tercer hombre comienzo a leer la última novela de la Grandes, porque siempre es bueno recodar qué es escribir bien.
Una comedia negra donde vemos a un jovencísimo Nicolas Cage actuando en uno de sus papeles más histriónicos. En realidad me parece una de sus mejores actuaciones, junto con la de Sailor en Corazón Salvaje. Luego le pasará como a algún otro que no sabe envejecer, que de tanto botox se queda sin gesto. Bendito el emule cuando no hay un buen videoclub cerca para alquilar este tipo de pelis. Lo que no me gusta es verlo en el portátil, a ver si me compro un cable para enchufarlo directamente a mi tele. Supongo que una con la edad se vuelve pija hasta para eso.
He estado viendo una serie de documentales emitidos por la BBC sobre la historia del rock, desde Jimi Hendrix hasta nuestros días. Los documentales no profundizan mucho en algunos aspectos por lo que deja de nombrar algunos grupos lo que puede resultar llamativo, es decir dejan fuera a Radiohead cuando hablan del indie británico de los 90. Pero creo que hacen un excelente trabajo de resumen histórico en un tema que, por desgracia, o haces de forma personal en tu casa o me dirás cómo. Somos uno de los pocos países europeos que no le damos la importancia a la música, tan poca que no está incluído en los planes de estudio aprender a tocar un instrumento o una simple historia de la música en el s. XX, como correspondería a una de las artes que han marcado más el siglo, como forma de mostrar nuestra sociedad, de denuncia o como mero negocio, tal y como podemos decir del cine, por ejemplo.
Es genial que la gente quiera compartir contigo los libros que le han emocionado. Pero a veces llegamos a un punto, es triste y termina pasando con las artes en general, que de tanto que he consumido mi nivel de exigencia es mayor. Cuesta encontrar buenos escritores de verdad, o buenas películas o grupos que te sorprendan imprevisiblemente.
Volver a ver una peli siempre supone un redescubrimiento. No sé cuántas veces la habré visto. Y si ver una peli sólo por su banda sonora para algunos no es suficiente en este caso es inebitable: ya el disco nos cuenta la historia de Jimmy, verle, ponerle cara, apreciar los detalles, los personajes secundarios (¿no os termina dando pena la farmacéutica? Hubiesen hecho tan buena pareja...).