Mostrando entradas con la etiqueta cine para olvidar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine para olvidar. Mostrar todas las entradas

13 de octubre de 2009

The edge of love

Una película cuya promoción se centra en ser la biografía de un poeta tiene que llamarme la atención. Lástima que se quede en nada. No sólo es una película que me ha dejado fría e indiferente, tampoco me parece que sea la biografía de ningún poeta. Para disimular le han hecho leer algunos, creo que tres o cuatro, que en v.o. quedan la mar de cucos. Pero la película se cae, es lenta, el montaje en el juicio es parco, bruto, cortante, parece que no saben cómo terminar la historia. Se centra en el reencuentro de Thomas con un amor de adolescencia en el transcurso de la guerra, hasta que el marido de la chica vuelve y una confrontación proovca que sus vidas se separen de nuevo. Igual hubiese podido no ser la vida de un poeta, la verdad. Por un lado hay una pareja que no sabe ser fiel así misma, Dylan es compulsivamente infiel, además de borracho, su esposa no le deja atrás. Con ese panorama no es extrañar que intente encamarse con su antiguo amor, que los celos sean uno de los temas principales y que no paren de discutir de quién es el hijo de cada cual.

2 de julio de 2009

Stoned

Enésimo biopic con la excusa de un crack de la música. Lástima que resulte tan soso. La historia de Brian Jones se centra en las circunstancias de su muerte, sin contarnos la historia de los Stones, ni sus relaciones personales más allá de que su adicción a las drogas le dejó sin componer, sin la chicha y que fue expulsado del grupo poco antes de su muerte. Un videoclip de relleno y un par de frases a destacar y el resto resulta anodino. La típica pregunta que se le hace a un adicto; lo mejor, su sonrisa
Y por su puesto una banda sonora en la que no hay que esmerarse mucho para que suene bien, tan sólo escoger unas cuantas grandes canciones de la época, con el clásico por excelencia:

8 de junio de 2009

No mires para abajo. Eliseo Subiela

Este director argentino tiene una trayectoria más que interesante. Su Hombre mirando al sureste, con un título con claras reminiscencias poéticas (un minuto de silencio por nuestro querido Benedetti), nos introduce una reflexión sobre la locura; El lado oscuro del corazón opta por mezclar poesía y cine, , Benedetti hace un cameo en esta ocasión, y, siendo argentino no podía ser de otra manera, metiendo sus guiños al psicoanálisis, en una reflexión sobre el amor. Y parece que la poesía lleva a la meditación, a leer a Bucay, y estao al tantra, sobre todo acercándose a cierta edad, así que el director rueda una peli sobre las glorias del sexo tántrico. Prefiero la lógica de Ionesco: la filología lleva a la matemática y ésta al crimen. Sin duda es más estimulante que tener que contar hasta 81 las veces que puedo ser penetrada sin que el menda eyacule, no deja de ser interesante, sobre todo si tienes que pintar el techo. Me resulta curioso que el protagonista, masculino, se declare el mejor amante de Buenos Aires y pueda viajar a distintas ciudades en el momento del orgasmo, lo que no deja de estar realmente bien para él, sin que veamos que a la chica le pase absolutamente nada. Así que como enseñanza sexual no deja de ser curiosa. Sobre la peli, Subiela sigue con los mismo juegos de palabras que hizo de El lado oscuro una película tierna y atrevida, llena de poesía. Volverlo a ver no sé si tiene especial sentido, porque parece que no avanza. La música de Aznar, probablemente, sea lo único rescatable porque me parece de los mejores músicos que ha dado ese país. Sobre el argumento voy a hacer una declaración de valores: soy culturalmente mediteránea y muy orgullosa de serlo, es parte de mi identidad. Así que cuando oigo a la gente de mi entorno hacer mezclas de culturilla zen como fórmulas para aderezar su aburrida existencia no deja de sorprenderme. Cierto que todas esas religiones personales que aparecen no son más que la parte más cutre y negativa del mundo en que nos ha tocado vivir, precisamente por eso son tan criticables. He oído decir que el deso evita la felicidad (muy zen y muy de psicología de nuestros días, ¿verdad?), sin embargo la utopía ha sido uno de los motores de nuestra cultura, y utopía significa desear algo que no tienes por qué conseguir: muchos negros han muerto por el reconocimiento de sus derechos, y homosexuales, y mujeres, y obreros, y creo necesario que haya gente que desee cosas imposibles. Me han dicho que elegimos dónde nacemos,, nuestro chacra o no sé que leches, por lo que somos responsables de la vida que nos toca vivir, lo que, además de parecerme una chorrada, no deja de ser una adaptación de una idea muy católica, que debemos ser estoicos ante la vida pues "no tenemos por qué entender las pruebas que dios nos manda para ganarnos una mejor existencia después de muerto". Así que todo ese estoicismo que nos hace contener las pasiones, no desear, y aguantar con buen gesto las adversidades de la vida me la paso por el forro. Porque soy mediterránea, pasional, deseo cosas imposibles, (por dios que mi abuela participó en una guerra), y en el sexo sudo, araño, muerdo y no me pongo a contar las veces que es capaz de penetrarme mi amante sin eyacular, eso sí, agradezco que el tipo no sufra de eyaculación precoz. Menos yoga y más follar, por favor.

17 de mayo de 2009

Push. Paul McGuigan

Paul McGuigan fue el director de una de esas películas que te dejan buen gusto en la boca porque, por lo menos, el guión tiene coherencia y elaboración: El caso Slevin. Desde luego los superheroes, o lo que es mejor, las personas normales con habilidades especiales, me encanta el eufemismo aunque sea un poco largo. Lo malo de que algunas cosas interesantes se pongan de moda es que te toca tragarte este tipo de bodrios que se te terminan por hacer largos e insufribles. El comienzo está demasiado próximo a la serie de Héores, pero además la escena en cuestión resulta forzada; los malos malísimos son tan tontos que se matan a sí mismos; el final absolutamente previsible.

8 de abril de 2009

Deception

Decepcionante película. Esperaba que fuera un thriller, más o menos bien armado, pero es otra de las innumerables películas en las que tiene que haber un final sorpresa con una sorpresa última incluida, ladrones que roban a ladrones, personajes grises que no son tan bobos, chicas que no son víctimas, pero que al final tienen un corazón noble. Lo mejor, que el final de la película transcurra en Madrid. Lo demás es prescindible.

31 de marzo de 2009

Tuesday. Sacha Bennet

Los ingleses también saben hacer películas para el sábado por la tarde. Tristemente ésta no da para más, un montaje previsible hace que el final no sea tan sorpresa como el director quisiera. Que tenga poco presupuesto no excusa un montaje tan malo que tenga que poner cartelitos para poder diferenciar las diferentes escenas que transcurren entre las chicas, porque, intuimos, se hayan rodado hasta en la misma tarde. Típica peli de ladrones en las que unos se roban a otros y al final nadie sabe quién ha robado a quien. O esa es la idea.

12 de febrero de 2009

Gente de mala calidad. Juan Cavestany

Enésima comedia feísta que intenta hacernos gracia mostrando lo mediocres que podemos ser. Pero me temo que el humor que me hace gracia tiende más al esperpento, al absurdo o al humor negro. No he visto más que un par de guiños, más bien de intentos de guiños, en esta peli que no ha conseguido hacerme reir. Destaco el trabajo de Alberto San Juan y el desatinado reparto de secundarios teñidos por actores televisivos haciendo el mismo papel que en sus respectivas series: qué desperdicio de talento.

2 de febrero de 2009

Oculto. Antonio Hernández

Después de En la ciudad sin límites, qué sí que me parece que sea una película que merezca la pena, Antonio Hernández se enreda en un thriller psicológico, donde mucho misterio y tensión no hay aparte de un par de imágenes tomadas de las millonésimas pelis de terror y que sabemos que asustan: una vieja llena de sangre en el pasillo de un hotel que te persigue, sin duda acojona. Suspense tampoco es que haya mucho, si se ve desde la mitad de la peli que uno de los personajes está intentando volver loco al otro. El personaje de Sbaraglia podría no existir, menos mal que nos regalan un plano de él desnudo, eso levanta la peli. Me imagino que en el mismo sentido habrá quien agradezca la secuencia de Angie Cepeda desnuda por Madrid.

22 de enero de 2009

Caballos Salvajes. Marcelo Piñeyro

¿Os acordáis, aquellos que tengáis cierta edad, claro, de un espacio en televisión española que se llamaba Cine Club? Para los que no se acuerden o no tengan ni pajolera idea de qué hablo hubo una época en las que sólo teníamos dos canales, y la tele era otra cosa. Supongo que también existieron programas chungos, pero tuvimos la suerte de que, por las noches, nos ponían pelis antiguas, y en versión original. Pudimos disfrutar del cine cuando se despierta la inocencia y dan un poco igual los efectos especiales porque lo importante es la historia, que te sorprenda, que te cautive. Era una época en la que se programaban ciclos, de direcores, de actores, o de parejas de actores... y las veíamos. Luego vino el programa de Garci, que programaba pelis que le molaban a él, así que de vez en cuando veías alguna, siempre y cuando te gustasen las pelis de boxeadores y estuvieras dispuesto a soportar los comentarios de Prada y compañía, pocas mujeres fueron a esas tertulias cargadas de humo de tabaco. Ahora el único programa que mantiene ese espíritu es Versión Española, que comenzó como el único que no hacía pausas publicitarias, lástima que se haya desvirtuado y no puedas ver una peli sin cortes y en condiciones.
En ese contexto, ya me voy alargando demasiado, pusieron el otro día Concursante, una buena peli con Leonardo Sbaraglia y pensé que con lo joven que es este actor está teniendo una trayectoria más que interesante. Recuerdo haberle visto jovencísimo en Tango Feroz, de haber disfrutado del binomio con Eduardo Noriega en Plata Quemada, y desde entonces una selección de buenos títulos me han remitido a él en varias ocasiones: Intacto, Utopía, Concursante, En la ciudad sin límites... Y pensé que si ya no iba a poder disfrutar de esos estupendos ciclos en los que podías analizar, aprender y disfrutar de toda la carrera profesional de un actor, con sus aciertos y desaciertos, lo suyo era montárselo en casa que para eso está internet.
Llegado a este punto elijo Caballos Salvajes, de 1995, como primera peli del ciclo Sbaraglia, una peli mediocre, con demasiado peso de Thelma y Lousie (1991) y con unos títulos de créditos muy almodovarianos. Nos cuenta la historia de dos hombres que, a su manera, viven ese momento de libertad intensa que sólo se puede producir en una road movie cuando unos mafiosos asesinos te persiguen por un dinero que has cogido por error. Muy del momento, ¿verdad? Simpática, con toques de humor, con actores argentinos de primera fila, Lupi haciendo una breve escena, muy Lupi él, y con Héctor Alterio y Sabaraglia en los personajes principales. Supongo que en su momento emocionó algún que otro espectador, pero hoy en día el insert en el que se ven avanzar unos jeeps con gente armada como forma de explicar que Alterio muera de un tiro y así dar sentido a la moralina de la peli parece sacado de un film de Ed Wood. Y sin comentarios sobre las imágenes finales, unos preciosos caballos salvajes que justifican el título, corriendo en libertad y llenos de vida, mu´bonito.

21 de enero de 2009

Pride and Glory

Madre mía qué previsible es esta peli: durante un partido de fútbol americano hay un tiroteo y mueren cuatro policías, el narcotraficante al que iban a detener huye. Parece un buen comienzo, para una peli de intriga, incluso para una peli sobre policías corruptos. A los diez minutos ya sabemos quiénes son los corruptos, y que su jefe es el cuñado de nuestro protagonista, que está pasando una mala época, divorciándose de su mujer, trabajando en algo que es inferior a sus cualidades, etc. Así que la disyuntiva viene por denunciar a tus compañeros, y por arrastrar con ellos a tu familia, a tu hermano que dirije al equipo corrupto, a tu hermana, a la que puedes dejar sin marido y sin el padre de sus hijos. En fin, y dada la típica moralina yanqui, los malos tendrán su merecido y los buenos harán lo correcto por encima de sus propias carreras. Ohhhh. Lo que no me queda claro, con lo previsible de la peli tampoco he prestado mucha atención a la trama, es por qué Shandi avisa al malo de que va la policía si su grupo lo quiere muerto y porqué luego se suicida en el coche de un periodista, personaje que queda coleando en la trama. ¿Puedo olvidarla ya? Con lo que me gusta Edward Norton...

15 de enero de 2009

Bella. Alejandro Gomez Monteverde

Parece que se llevan las películas políticamente correctas, con ternura, se las premia y la gente sale con una lagrima del cine pensando que las ocsas pueden ser mejor, que la vida es bella y que todo el mundo puede resarcirse de sus errores. Nos cuentan un día culaquiera en Nueva York, y cómo le cambia la vida a dos personas. Creo que hay películas que narran de mejor manera ese momento crucial en que la vida te da un giro de ciento ochenta grados. Esta me ha parecido ñoña, infantiloide y con un final lacrimógeno fácil.
Eso sí el prota está como un queso, la varba no le desmerece nada y es una pena que no haya una escena en la que se bañe en la playa, hubiese ganado en interés.

2 de septiembre de 2008

Awake

Las pelis de intriga con pocos personajes siempre han sido un poco previsibles y si su baza es un final sorpresa, pues apaga y vámonos. Eso sí, salen todos muy guapos. Como diría un amigo mío, entretenidilla.

30 de agosto de 2008

Pathology

Vale, lo reconozco, probablemente lo mejor de la peli sean las tomas en las que Peter Petrelli nos enseña su estupendo trasero, que coinciden con las escenas de sexo gratuito que toda peli de suspense ha de tener. Hablando de escenas de sexo gratuitas: ¿sabéis que podéis conseguir Wayne´s Word por un euro en el Burguer? Ésa sí que es una buena peli. Dos apuntes: este actor tiene un gesto en la boca que me recuerda de manera irritante a la caída de labio de Stallone, curiosamente hizo de hijo en la última de Balboa, sospechoso; y el malvado de la peli me ha recordado a Jordi Mollá en Nadie conoce a Nadie. Estas asociaciones de ideas que no sirven para nada.

26 de agosto de 2008

Wanted

Otra nueva incursión del cine en el mundo del cómic, como parece que nos faltan ideas...Ya, que me repito, pero efectivamente estamos, una vez más, en una peli de acción, con un par de actores con tirón, aunque la anoréxica de Angelina nunca ha sido santo de mi devoción, y con una trama tirando a excasa. Y mira que el planteamiento no es malo, pero entre tanto efecto especial, (eso sí, he flipado con el efecto de las balas curvas) me quedo con la duda de cómo unos tejedores en la edad media veían en los fallos del hilo números que descodificaban en nombres, en sistema binario, para más inri). Y tampoco me queda claro si la manipulación de Sloan es por poder o para salvar su culo. Claro que merece la pena verla por las persecuciones de coche y las escenas de acción, que nunca fueron iguales desde Matrix y el inigualable John Woo. Esperando ansiosa la nueval peli de Tarnatino, eso sí que es cine. Creo que está haciendo una bélica. Copón!!!

3 de abril de 2008

the Nanny Diaries

Una de esas pelis que veo para ver si mejora mi nivel de inglés. Poco más. Entretenidilla.

8 de julio de 2007

Festival de cine de L´Alfas del pí: Pura Sangre

En la primera semana en la facultad tuve la suerte de conocer a Alicia Redondo. En su primera clase nos dijo algo que se me ha quedado marcado: que nuestra forma de leer no volvería a ser virgen, nuestros estudios nos pondrían unas gafas pesadas que nos obligaban a hacer un doble esfuerzo para recuperar el placer de leer. Supongo que eso se puede extrapolar a cualquier área de conocimiento y que cuanto más conoces un arte más cuesta encontrar algo realmente bueno. Supongo que mi forma de leer no es virgen. Y creo que algo parecido me pasa con el cine. Aunque no haya estudiado montaje, ni encuadres, ni producción, he visto tantas películas que cada vez me cuesta más encontrar una que realmente me diga algo. Mi comienzo del Festival ha sido mediocre. Pura Sangre es una película con una buena fotografía, claro que es fácil conseguir buenos planos paisajísticos en un país como Argentina. La música, salvando las deficiencias de audio de la sala, merece un aprobado, el sonido de un buen piano ayuda a que los paisajes se vean más lindos. Narrativamente la película es un fiasco. Hora y media en al que no nos cuentan nada: el típico drama rural con niño, guapo y resultón, sin ninguna tensión dramática, ni hay misterio que resolver detrás de la puerta, ni un verdadero padre que descubrir, un secreto en el corazón, en fin, cualquier cosa. Así que los días pasan, el niño se aburre, el perro no hace caso y se escapa de cámara en una dirección inesperada, deberían haber puesto al dueño más cerca de la acción. ¿Y qué aporta narrativamente la escena en que se cuenta el descubrimiento del piano? ¿es significativo o simplemente el tipo estaba aburrido y quería meter un plano distinto? Y por supuesto la vecina con el hijo minusválido, que igual podía haber sido una niña que se hiciera amigos, se cayera ella al río, la salvase el abuelo y se viese que no es un ogro. Yo qué sé, pero que pasase algo en hora y media, por favor. Hoy más.