Enésimo biopic con la excusa de un crack de la música. Lástima que resulte tan soso. La historia de Brian Jones se centra en las circunstancias de su muerte, sin contarnos la historia de los Stones, ni sus relaciones personales más allá de que su adicción a las drogas le dejó sin componer, sin la chicha y que fue expulsado del grupo poco antes de su muerte. Un videoclip de relleno y un par de frases a destacar y el resto resulta anodino.
La típica pregunta que se le hace a un adicto; lo mejor, su sonrisa
Y por su puesto una banda sonora en la que no hay que esmerarse mucho para que suene bien, tan sólo escoger unas cuantas grandes canciones de la época, con el clásico por excelencia:
El cine brasileño, como la publicidad, destaca por su calidad. Con su primer largo Marcos Jorge gana un premio en la Semici de Valladolid. Quizá sea un premio con menos prestigio pero me parece mejor película que algunas que han triunfado en Cannes.
Nuestro protagonista llega a Sao Paulo como un recién nacido y poco a poco va aprendiendo cómo funcionan las jerarquías en la vida: en la cocina, en la cama y en la cárcel. Al final no va a ser tan tonto como parece, porque la lógica se impone. Poder, sexo y gastronomía me llevan, inevitablemente a recordar una gran pelícual, de Greenaway, que me marcó cuando la ví, allá por el 89:
Otra gran pelícual donde sexo y comida sirven para hablar de la vida y la muerte.
Los tres monos: ver, oír y callar. No es difícil imaginar qué historia nos van a contar, una historia de vencidos, o de perdedores, o de antihéroes. Una familia cuyos miembros se traicionan así mismo dejándose llevar a la deriva, asumiendo pasivamente lo que hay. El padre acepta un dinero por ir a la cárcel asumiendo un delito de su jefe; la madre deja a su hijo que llegue ensangrentado a casa sin preguntar; el hijo deja que la madre tenga un amante a cambio del dinero para un coche; el marido aparta la vista cuando su esposa tiene un amante. Entonces el hijo toma una decisión, por fin, y el padre pide a otro, aún más desgraciado, que asuma la culpa, como en la fábula de Samaniego. El director opta por unas tomas preciosistas, grandes planos con el mar de fondo, primeros planos de actores con pasiones contenidas, colores apagados, en una estructura en tres piezas, siguiendo a cada uno de los personajes como si de historias separadas o fragmentadas se tratara.
Todo aputa a un buen drama, pero no: el guión lo han debido de escribir en una servilleta y perfectamente podían haber resuelto la historia, con igual resultado, en un corto de 20 minutos. El resultado es pesado, aburrido, pero eso sí, preciosista. Lo sorprendente es que ha ganado bastantes premios, entre ellos a mejor director en Cannes. Me pregunto si es porque es turca, porque no cuenta nada, o porque la fotografía está cuidada.
Hay temas que no podemos disociar de una época, o un día, o un lugar. Lhasa me la descubrió Rafa, como tantos otros grupos. Qué suerte tengo de tener amigos que me descubren buenas y bonitas canciones:
Era verano, acababa de aterrizar en Madrid después de vivir en el extranjero y volví a descubrir mi ciudad. Pasee por mis calles de siempre como si fueran nuevas pero sabiendo que nunca las voy a olvidar. Pasee por mis rincones, y entre ellos, algunas tiendas de discos. Compré algunos, entre ellos el recopilatorio de Madredeus que siempre asociaré a esa extraña sensación mezcla de libertad, futuro y hogar que viví en esos días:
Quizá lo peor de la construcción de los personajes es cuando dices que deben de ser de una manera y luego lo han de demostrar. Quizá lo peor de esta novela sea la voz femenina, la narradora que no para de expresar que está ante un interlocutor inteligente y que ha de forzarle a hablar, que cuente sus secretos, lo que hay detrás de tres entradas de un blog que la ha enganchado. Presumir que controlas un tema, y que eres inteligente antes de demostrarlo sólo sirve para que lo que forzosamente nos ha de parecer ingeniso no nos lo parezca tanto. Y ahí la narración cae. Lo que me gusta de los guardias civiles de Silva es su humildad para resolver los casos, no usa esa muletilla de "este malo es muy sagaz pero yo lo tengo todo en la punta de los labios, hay algo que se me escapa y lo voy a descubrir porque soy la caña". Los guardias civiles son sistemáticos y hacen su trabajo. Aquí Silva ha empezado por el final, y aunque la idea es ingeniosa, ni es el primer libro sobre chats, ni, espero, será el último. Aunque sí espero mejor literatura la próxima vez.
Sobre la muerte de Michael Jackson que hablen otros.
Última entrega de la serie que cierra esta trilogía que nos ha sorprendido a todos. Si la primera se puede leer como una novela independiente, ésta es una clara continuación del segundo. La acción parte del momento en que deja a los protagonistas en el segundo libro y, aunque intuimos que habrá final feliz, nos atrapa con las mismas técnicas que nos tiene acostumbrado el cine norteamericano: intriga, buenos, malos, acción y alguna sorpresa. Lo que me ha quedado muy claro es que la historia global la tenía en mente antes de empezar el primer libro así que, igual que en el segundo hay una primera parte de comienzo algo autónoma con respecto a la trama principal, la primera historia podríamos englobarla en una amplia presentación de los personajes y cómo se conocen, como una primera aproximación a la trama principal.
He leído que este buen hombre había escrito mucho más, que decidió destruirlo todo y empezar de nuevo y que queda media novola en disputa entre sus herederos. Lo malo , y lo bueno, de los escritores muertos es que la ficción les atrapa y ya no hay manera de distinguir leyenda y realidad.
En definitiva la última entrega no decepciona, sigue las pautas narrativas que nos han podido gustar en las entregas precedentes y se mantiene en los lindes de la novela negra, menos negra que la norteamericana de posguerra, en la actualidad los buenos no son tan malos.
PD: Que sea una revisión de la figura de Pipicalzaslargas no hay ni que decirlo, ¿verdad?
El bajo es un instrumento que pasa desapercibido en innumerables ocasiones. En la música comercial practicamente ni existe. En la que me llama la atención le sacan un sonido más que sorprendente. Y cuando pienso en bajos no puedo evitar recordar a Pablomiki y su forma de tocarlo como si fuera una segunda guitarra o Richard Bona que consigue hacer canciones tan bonitas como esta:
O como esta:
Parece que estos chicos sacan nuevo disco. Les vi en directo hace un par de años en unas fiestas por aquí y son tan divertidos como parecen. También está por salir lo nuevo de Delco, y The Sunsay Drivers vendrán a Alicante a presentar su nuevo trabajo. Yo no echo de menos los ochenta.
Dos películas, con muy poco tiempo de producción entre ellas, sobre la guerra en África. Más concretamente Blood Diamond transcurre en Sierra Leona, exportadora de diamantes por los que se mata y se muere. País vecino es Liberia, sin diamantes pero el mayor exportador de diamantes ilegales provinientes del país vecino. Las dos nos muestran la crudeza de la situación allí, con la diferencia que en la estadounidense el protagonista no deja de ser blanco, guapo y taquillero, desarrolla una peli de aventuras donde el honrado pescador salva a su familia y, a pesar del tufillo a denuncia, todos sabemos que el discurso de Jennifer Connelly es tan falso con un billete de 2e: la gente no deja de comprar diamantes, ni zapatillas Nike, ni de ir al Mcdonalds, ni de tener móvil, ni de consumir productos Nestle a pesar de las noticias que nos llegan de que estas empresas se benefician de la pobreza, la guerra, los niños, la explotación... Así que, a pesar de su relativa crudeza, de mostrarnos como drogan a niños con heroína para que maten por una causa a la que son ajenos, me ha impactado infinitamente más esta modesta coproducción belga-francesa-liberiana. La cámara sigue a dos personajes, me imagino que son todos actores no profesionales, un soldado rebelde y una niña de la ciudad. Y el resultado es terriblemente desgarrador. Sin un argumento dramático más allá de seguirles en su viaje hacia ninguna parte, sin que se sepa por qué se lucha más allá de consignas-clichés que no dicen nada, más allá de convivir con una violencia que lo inunda todo y que termina siendo su forma natural de relacionarse, el amor se confunde con violación y el futuro no existe.
El subtítulo de "A cock and bull story" le viene que ni pintao. Winterbottom elige esta vez la adaptación de una novela infilmable: nueve volúmenes sobre una historia que no avanza, el protagonista comienza a narrar su nacimiento, pero numerosas disgresiones sobre los distintos personajes terminan por convertir, sólo su nacimiento, en nueve, digo nueve, volúmenes. ¿Qué hacer para adaptar semejante caos? Pues... "a cock and bull story", que no quiere decir exactamente una historia con un gallo (o poya dependiendo de la acepción, que es la que escogen en el film) y un toro, más bien algo sin pies ni cabeza, lo que se convierte en una excusa para hablar de cine, del rodaje, de los problemas que surgen durante el mismo, las relaciones personales del equipo, la financiación, los cambios de guión de última hora, el montaje final, los resultados... todo ello a través de la mirada de Steve Coogan.
Con este film volvemos a tener al genial director de 24 hours party people, con un brillante par de actores que nos dejan dos de las escenas más divertidas de la película: el comienzo y el final. Me encantaría colgarlas, pero no las he encontrado en la red, así que aquí van otras dos escenas:
No fuimos muchos, pero nos lo pasamos que te cagas.Con un sonido tan deficiente que nos perdimos las increibles letras de Nudozurdo. Aun así nos juntamos un grupito fiestero con ganas de pasarlo bien. Me sorprendio que las que estuvimos cantando las canciones del grupo madrileño fuimos tres chicas, nunca hubiese imaginado que fuera un grupo de seguidoras femeninas. Tanto fue así que una chica se me acercó a la barra después del concierto para traerme la púa del cantante: muchas gracias, fue todo un detallazo.
Luego llegaron estos inglesitos dispuestos a hacernos bailar. Y así lo hicimos la docena de personas que nos congregamos: dos britpop con corbatas rojas, la mar de monas; el primo del cantante, con su sombrero, cómo se notaba que él sí que era british; un negro sentado en la barra que hablaba perfecto español, y nosotros. Ha sido divertido.
Y aquí os dejo un vídeo para que os hagáis una idea de lo que os perdisteis:
La película nos narra una historia sobre inmigración, en un país que se ha fundado y se ha desarrollado con ellos.
El protagonista lleva una vida anodina, rutinaria y si sentido, dando las mismas clases durante veinteaños, viudo y aburrido. Intenta buscar un aliciente aprendiendo a tocar el piano, el de su esposa. Y su vida cambia cuando le obligan a asistir a unas conferencias en la ciudad. En su piso se ha colado una pareja, ella senegalesa y él sirio. El visitante no sólo visita a su amigo cuando lo detienen en emigración, también es un visitante en sus vidas, en la de la pareja que se quiere y lucha para mantenerse juntos, trabaja, ríen y tocan el yembé. Ellos son visitantes en un país que no les pertenece. The visitor es un buen título para una pelícuala donde todos son visitantes, de alguna manera.
Emotiva, divertida, tierna, muy recomendable.
Un disco intimista, con una voz templada. Gran disco para escuchar en casa, saborearlo y disfrutarlo. Y probablemente una de las mejores versiones del disco del Día de la Música, junto con los Templeton, un Crazy que no reconocería el propio Gnarls Barkley.
Winterbottom es uno de los directores de trayectoria más prolífica y absolutamente incasificable. No es un director de dramas profundos, o de películas de acción, o de compromiso político, o comedias costumbristas, pero todo lo que hace tiene un sello personal, una cámara en primeros planos con un ligero movimiento, unas escenas dramáticas sin música de fondo, sin melodrama, con realismo y a la vez contenidas. En eso se le notá que es inglés. Y en cada película explora algo nuevo.
En esta vemos al Winterbottom dramático, con una estoria sobre un periodista desaparecido en Pakistán, al poco del atentado de las Torres Gemelas. La investigación llevada a cabo para encontrarle es la base de la trama, pero no tanto como thriller, y no tanto como el drama de la esposa que espera noticias y a la que se le paraliza la vida. No explora los métodos en los interrogatorios que debe de utilizar la policía de Pakistán, aunque aparecen presos mojados no aparecen electrodos o métodos de tortura. Lo que sí parece interesante es la estructura con la que han elaborado el plan los secuestradores: cada uno sabe su parte, y cuanto menos sepa menos contará a la policía, de esa manera se alarga la investigación, salen pistas que llevan a callejones sin salida. Quizá lo peor de la película sea el peinado de Angelina Jolie, no se mueve ni en los flashback, ni cuando llora, ni na: una peluca que le queda muy mona y que no han variado en los meses de rodaje.
No me parece la mejor película de este buen hombre, pero es interesante.
Me han recomendado ver esta película. Hay recomendaciones que se agradecen. Fue premiada en Cannes el año pasado, y desde luego no pasa desapercibida a quien la ve. Después de la perturbadora Gomorra, me pregunto si Italia vuelve al cine de denuncia con otros formatos. Lejos de ser la típica película de corrupción, de mafiosos o de intrigas, aquí tengo que apuntar que sin duda la realidad es infinitamente más corrosiva que las intrigas holiwoodienses, y lejos de ser un biopic lineal estamos ante una película que plantea preguntas, de las que imaginamos las respuestas, sin duda.
El montaje me ha resultado chocante: frente a escenas tan hieráticas y estáticas como el rictus de su protagonista, mezcla escenas de cotidianidad, de discursos políticos y algún toque de humor. La historia es espeluznante: uno de los dirigentes del máximo partido en el poder, Democracia Cristiana, no sólo es acusado de relacionarse con la mafia, también de ser el instigador de varios asesinatos, manteniéndose en el poder apoyado por su partido, por la cúpula vaticana y por los votantes, claro, que en Sicilia, Nápoles o Calabria no dejan de votar a quien la mafia señala como el más adecuado. En 1992 hubo un gran juicio contra la mafia que desestabilizó el sistema democrático en sí mismo: Manos Limpias acusó a alguno de los dirigentes históricos y facilitó la aparición de nuevos partidos, como el que llevó al poder a Berlusconni. Con historias así , ¿quién necesita cine gore?
Este director argentino tiene una trayectoria más que interesante. Su Hombre mirando al sureste, con un título con claras reminiscencias poéticas (un minuto de silencio por nuestro querido Benedetti), nos introduce una reflexión sobre la locura; El lado oscuro del corazón opta por mezclar poesía y cine, , Benedetti hace un cameo en esta ocasión, y, siendo argentino no podía ser de otra manera, metiendo sus guiños al psicoanálisis, en una reflexión sobre el amor. Y parece que la poesía lleva a la meditación, a leer a Bucay, y estao al tantra, sobre todo acercándose a cierta edad, así que el director rueda una peli sobre las glorias del sexo tántrico. Prefiero la lógica de Ionesco: la filología lleva a la matemática y ésta al crimen. Sin duda es más estimulante que tener que contar hasta 81 las veces que puedo ser penetrada sin que el menda eyacule, no deja de ser interesante, sobre todo si tienes que pintar el techo. Me resulta curioso que el protagonista, masculino, se declare el mejor amante de Buenos Aires y pueda viajar a distintas ciudades en el momento del orgasmo, lo que no deja de estar realmente bien para él, sin que veamos que a la chica le pase absolutamente nada. Así que como enseñanza sexual no deja de ser curiosa.
Sobre la peli, Subiela sigue con los mismo juegos de palabras que hizo de El lado oscuro una película tierna y atrevida, llena de poesía. Volverlo a ver no sé si tiene especial sentido, porque parece que no avanza. La música de Aznar, probablemente, sea lo único rescatable porque me parece de los mejores músicos que ha dado ese país.
Sobre el argumento voy a hacer una declaración de valores: soy culturalmente mediteránea y muy orgullosa de serlo, es parte de mi identidad. Así que cuando oigo a la gente de mi entorno hacer mezclas de culturilla zen como fórmulas para aderezar su aburrida existencia no deja de sorprenderme. Cierto que todas esas religiones personales que aparecen no son más que la parte más cutre y negativa del mundo en que nos ha tocado vivir, precisamente por eso son tan criticables. He oído decir que el deso evita la felicidad (muy zen y muy de psicología de nuestros días, ¿verdad?), sin embargo la utopía ha sido uno de los motores de nuestra cultura, y utopía significa desear algo que no tienes por qué conseguir: muchos negros han muerto por el reconocimiento de sus derechos, y homosexuales, y mujeres, y obreros, y creo necesario que haya gente que desee cosas imposibles. Me han dicho que elegimos dónde nacemos,, nuestro chacra o no sé que leches, por lo que somos responsables de la vida que nos toca vivir, lo que, además de parecerme una chorrada, no deja de ser una adaptación de una idea muy católica, que debemos ser estoicos ante la vida pues "no tenemos por qué entender las pruebas que dios nos manda para ganarnos una mejor existencia después de muerto". Así que todo ese estoicismo que nos hace contener las pasiones, no desear, y aguantar con buen gesto las adversidades de la vida me la paso por el forro. Porque soy mediterránea, pasional, deseo cosas imposibles, (por dios que mi abuela participó en una guerra), y en el sexo sudo, araño, muerdo y no me pongo a contar las veces que es capaz de penetrarme mi amante sin eyacular, eso sí, agradezco que el tipo no sufra de eyaculación precoz. Menos yoga y más follar, por favor.
Kevin Smith ataca de nuevo, ya era hora, y cómo siempre el estreno de la peli se hace esperar. En la época de la piratería no sé como no se hacen estrenos globales, ésta casi se puede ver entera en youtube.
Como suele pasar la primera peli de este buen hombre es insuperable. Clerks es una peli en la que los protagonistas se ríen de sí mismos, con irreberencia y situaciones imposibles. Ésta no llega a ese nivel pero como comedia romántica es bastante más visible que todas las noñadas que son capaces de estrenar a lo largo de un año y que, no sé por qué, temrinan en boda. Me pregunto por qué los tíos piensan que eso es lo que todas queremos y por qué se empeñan en decirnos que los polvos sosos son "hacer el amor":
Pero tiene momentos muy buenos: ¿qué freak de Star War no ha pensado alguna vez en una porno con esos disfraces? Un guiño muy Smith:
Para quien no entienda la devoción de Smith por La guerra de las Galaxias aquí os pongo otras escenas de Clercks II:
Y la memorable disertación de Clercks:
Las comedias estadounidenses pueden ser muy predecibles: si aparecen una panda de desarrapados y un concurso se nos va a contar cómo se superaron a sí mismos y terminaron por ganar. Ups, vaya, que a lo mejor le he estropeado el final a alguien. Aun así está simpática de ver. Allan Rickman merece todo mis respetos como actor, y después de comprobar la falta de nivel de la mayoría de las producciones en un año, creo que por lo menos una comedia se puede digerir.
No he podido escapar a la tentación de poner los dos posters de la película, para haceros una idea de cuán bizarra puede ser una peli gore, que intenta ser de humor negro (considero que una peli es de humor si te hace por lo menos sonreir, lo demás lo dejamos en intento). Ya sabéis que prefiero no saber nada de la película antes de empezar a verla, lo único que sabía de ésta es qu ela protagonizaba Stephen Dorf y la novia de Déxter en su segunda temporada. Así que os podéis imaginar la cara que se me ha puesto al ver una peli que comienza como una de ladrones poco usual: el primer robo casi perfecto se estropea por un accidente de coche en el que uno muere de una forma tan poco elegante que empiezas a dudar de si será una comedia, una peli de intriga o dónde carajo te has metido. Los personajes que empiezan a aparecer son cada vez más estrafalarios y cuando el ascensor en el que deben huir los protagonistas del segundo robo se para en el piso 13 no deja de desconcertar un poco. El entrecejo comienza a fruncirse cuando los personajes comienzan a ser asesinados uno a uno, con grandes baños de sangre en situaciones algo extravagantes y con una música poro acorde a las pelis de terror (la música siempre ha sido un buen indicador del género dónde nos hemos metido). Impresionante la escena en la que el descendiente de Iván el Terrible acciona un resorte con música disco setentera, luces de colores y pinchos en el suelo para matar a un tipo. ¿Horterismo-gore? Lo que más me sorprende es que este tipo de pelis las suelen protagonizar actores completamente desconocidos, ¿a quién deberá dinero Stephen Dorf para haberse metido en este lío? El caso es que si os gustan este tipo de pelis, el guión no está mal, sin fallos y es realmente entretenida.
Brasil me parece uno de los países a los que debemos prestar más antención. Si la pequeña suecia está rebosando de artistas de primer nivel, Brasil es el gran desconocido, captando cada vez más atención en los medios de comunicación pero todavía sólo nos gotean unas pocas perlas:
Guy Riche es un director con una personalidad filmando como pocas. Me bajé esta peli entre otras muchas y mientras la veía pensé, están copiando el formato de Riche. Efectivamente, no era una copia con su actor estrella, era una película de él, mal distribuida en España y anterior a su Rockanrolla.
Y mientras me atrapa una trama que no sé a dónde llevará, con una lógica complicada y sin saber bien si vemos una peli de gangsters, una de estafas y sin dejar de mirar a la pantalla nos sorprende con una disertación sobre psicología. Qué duro ha tenido que ser el divorcio de este hombre para terminar haciendo una peli sobre la percepción, el miedo y los límites del ego. Flipante
Pou ha puesto en escena esta obra de Bennet llevada al cine en 2006, muy oportuna en el momento educativo en el que vivimos, en el que tratamos a las chicas de 16 como niñas y a los delincuentes de 16 como adultos: máximas penas de cárcel se piden para personas sin derecho a voto y sin derecho a decidir sobre su cuerpo.
El teatro siempre es un acontecimiento con algo de mágia, por algo el escenario se considera un espacio "sagrado". La comunicación que se establece es muy especial y sin duda la obra es muy recomendable, no tanto por las actuaciones, quizá algo exageradas para mi gusto, como por el tema, que no es otro que el tipo de educación que debemos impartir: ¿nos inclinamos más por los datos, lo efectivo, lo que los demás quieren oír, o por una educación más amplia, que nos hable de la vida, y de las pulsiones que nos hacen sentir vivos? ¿Pueden coexistir o son excluyentes?
Abril Rojo me sorprendió. Cuando leo una novela como aquella no puedo más que seguir incansablemente a su narrador, con los altibajos normales de una carrera, pero con la seguridad que me da saber que escribir un buen libro nunca es por casualidad. Su siguiente novela es algo más ligera, nos adentra en la política del caribe, pero también en la propia paradoja de ser escritor. Intercalando los capítulos nos cuenta a la vez el libro que le han encargado y la historia de dicha creación. En mi opinión estamos ante una novela paródica, tanto del mundo editorial como del aura del autor, ni tan maldito ni tan vendido, el narrador nos habla más de lo que él se había imaginado que debía ser la realidad, de cómo debería ser para ser literaria, de tal manera que la memoria de la dama queda difusa ante la ficción, ella misma no se reconoce en esas páginas. Definitivamente el Mal de Montano anda muy extendido ultimamente.
Bien escrita, aunuqe sigo prefiriendo la crudeza de Abril Rojo.
Una buena peli sobre el tráfico de armas. ¿Será verdad que las farmacéuticas tienen acciones en las productoras y por eso nunca salen en este tipo de películas? A mí me da que más que los bancos o una mafia o un hombre de negocio, las farmacéuticas tienen más poder del que pensamos.
Pd. ME gustó más el Señor de la guerra, y no precisamente por Nicolas Cage, más por su guión, claro.
Paul McGuigan fue el director de una de esas películas que te dejan buen gusto en la boca porque, por lo menos, el guión tiene coherencia y elaboración: El caso Slevin. Desde luego los superheroes, o lo que es mejor, las personas normales con habilidades especiales, me encanta el eufemismo aunque sea un poco largo. Lo malo de que algunas cosas interesantes se pongan de moda es que te toca tragarte este tipo de bodrios que se te terminan por hacer largos e insufribles.
El comienzo está demasiado próximo a la serie de Héores, pero además la escena en cuestión resulta forzada; los malos malísimos son tan tontos que se matan a sí mismos; el final absolutamente previsible.
Nos lo pasamos bien anoche en la Plaza del agua con un cuentacuentos colombiano y unos percusionistas que le acompañaba: historias protagonizadas por negros, a ritmo de son y aderezado con poemas de Nicolás Guillén.
Me encantan las buenas películas, aunque también disfruto la serie B. En este caso tengo mis dudas de si considerar serie B una peli de 53 millones de presupuesto pero verla ha tenido su encanto: la música de fondo me ha recordado las pelis de ciencia-ficción de los cincuenta/sesenta, las actuaciones de una gravedad tal que no podías dejar de pensar que iba a pasar algo horrible y lo saben, la prota no deja de tener la misma gestualidad que en Yes Man y no sé si es por mala actriz o porque se lo pidieron por favor. Lo mejor, el miedo que da la vieja del final, con su muñeca sobre la cama, sacando uno de los elementos siniestros más sencillos a la hora de dar miedo. Por cierto, el director es el mismo que el de El Sexto Sentido. Habría que recordarle que Hitchock sólo hay uno.
Hace poco recibí un mail, de estas cadenas que puede haber escrito cualquiera pero firmada por un doctor estadounidense, sin duda eso da más prestigio que si lo dice un brujo africano, en el que se aseguraba que la mejor forma de evitar tener cáncer era cuidar la dieta, si fuera posible evitando las carnes y el azúcar, no mencionaba para nada el tabaco lo que no deja de ser curioso, y una actitud positiva ante la vida. Sinceramente no creo que merezca tomarse en serio ese tipo de aseveraciones así que veo este tipo de películas sin mayores pretensiones, cada cual que crea lo que quiera, que tener un motivo para vivir cura enfermedades terminales, o dios, o la esperanza o leches.
Eso sí, banda sonora está aceptable y para no tener excesivo guión las escenas de relleno, con la canción de turno, están muy bien filmadas.
Nunca me ha dado por mudarme muy al norte, aguanto mejor el sol y el calor. Ahora tengo una razón más, no lo sabíamos pero en realidad los vampiros no sienten el frío, así que el polo es su hábitat natural.
No es que sea fan de los vampiros especialmente, me intrigan mucho más los humanos con superpoderes, dónde va a parar, pero la mitología que representa sí que me parece muy interesante. Por un lado se les asocia con el diablo, en contraposición a lo divino, nunca está demás que Satán esté algo acompañado de criaturas al igual que Dios tiene su ejército de ángeles. Por otro sus cualidades no dejan de ser un reflejo de nuestros miedos. En concreto me llama la atención que se muestre algo que siempre intentamos ocultar bajo la fachada de cultura y civilización, nuestro lado depredador, el que nos ha convertido en los líderes de la cadena alimenticia. Y si nosotros somos capaces de cazar y aniquilar el mundo lo más aterrador es una versión mejorada de nosotros que nos cace y aniquile: inmortales, más fuertes, más rápidos, más ágiles.
La peli, por otro lado, está bien para quien le guste el género, claustrofóbica, oscura, da miedo. O yo soy una cagona, qué le vamos a hacer. A ver cómo duermo esta noche...
Conciertazo de Vetusta Morla en Burjassot, con la fuerza que le da al rock tocar con dos baterías, una voz potente y mucha energía, con el público totalmente entregado y un puñado de muy buenas canciones. La playlist fue inmejorable, mezclando temas más calmados con otros más cañeros, con ciertos cambios claves para agrandar canciones que ya de por sí son grandes: muy buena Valiente y muy bueno el final, con el que nos quedamos cantando buen rato después de que los muchachos se fueran. Y lo que más me gusta de estos conciertos primaverales, el buen royo que había entre el público, algo de cerveza y alguna charla intrascendente sobre Muchachada Nui y Lost.
No sé qué es lo que está pasando con la educación en este país. Recuerdo que una vez presumíamos de tener mejor nivel que en Estados Unidos, y que nuestra sanidad era una de las mejores de Europa, nuestro paro era alto y nuestro déficit público altísimo. Ahora nuestra sanidad pública es un asco pero queremos entrar en el grupo de los 20. Quizá por eso nuestra educación también sea un asco. Da que pensar que mis padres, hijos de una guerra, sin muchas posibilidades, hayan hecho con su esfuerzo una sociedad mejor que la que estamos construyendo los hijos de la transición. Últimamente he oído que la labor de los padres es muy dura porque requiere mucho esfuerzo, tiempo, que no disponemos con estos trabajos de mierda, y que cansa. Qué quieren que les diga: nos concienciamos de no tener perros si no somos capaces de sacarle a pasear, por su bien, pero tenemos hijos. Obviamente yo no tengo, no conozco ninguna persona que se atreva a decir en voz alta que se equivocó teniendo hijos, que es demasiado. Al fin y al cabo no son perros, no los puedes abandonar.
La película nos plantea la situación que está viviendo Francia en un barrio de integración, lo que nos está pasando ahora en muchos barrios y pueblos. Sin duda el punto de partida es distinto: conozco pocos profesores que entiendan que los hijos de emigrantes no están de paso, que no hay que excluirles y que no les debemos considerar una carga. Pero tampoco conozco muchos padres que vayan a pedirle al profesor que suba el nivel de la clase. Sin duda estamos ante un tema complejo donde a todos nos gusta tener razón y donde es muy difícil ser objetivos. ¿Expulsar a alguien de un colegio es una opción?
Después de tragarme a Mannkel es un alivio descubrir una novela bien escrita. Probablemente se venda menos que la del sueco, y sinceramente no entiendo por qué, más allá de esta manía que tenemos los españoles de no apreciar lo nuestro, y eso que me considero europeísta y miro con envidia ciertos avances que echo de menos en mi tierra. Aun así sigo apoyando la literatura y a los escritores españoles, porque, en su mayoría, poseen respeto por el oficio que profesan y se nota. Se nota una novela bien estructurada, con una buena dosificación del suspense, de la creación de personajes, respeto por la verosimilitud, cómo se nota que Silva conoce los procedimientos policiales que, al seguirlos adecuadamente, resuelven el caso, más allá del qué no vimos, qué se escapa de la novela que busca un final sorpresa un tanto rocambolesco. El final se puede entrever, pero no desmerece nada la historia, al contrario, lo interesante es cómo resuelven el caso. Y sobre todo, que está bien escrita. Lo que me plantea serias dudas sobre el trabajo de los traductores, me cuesta creer que las novelas extranjeras sean peores después de tanto reconomiento. ¿Será que no estudian literatura, ni lengua española?
Una se anima y se confía. Fui al concierto de Pelle Carlberg y me gustó, la trilogía Millenium me ha enganchado como hace mucho no lo conseguía un buen libro y me dio por pensar que estos suecos eran sorprendentes y que a lo mejor no le había dedicado todo el tiempo que se merecían. Hace tiempo que me leí Asesinos sin rostro y no me pareció nada del otro jueves pero después de confirmar la buena calidad de su pop y de ver algo de cine resultón pensé que mis prejuicios con respecto a las traducciones me estaban dejando sin algo bueno. Así que me enganché al tren de Mankell pensando que si le leía tanta gente algo bueno habría. Pues no: los diálogos son forzados (este hombre no ha visto ni cine, ni teatro, y de verosimilitud en los diálogos mejor ni hablar: ¿quién engancha tres preguntas seguidas sin una muletilla, una tematización o cualquier otra marca discursiva?); la forma de plantear el suspense, pobre (cuántas veces es capaz de pensar que se le escapa algo, qué no está viendo que debería, esperando encontrar la pista que le falta para completar el rompecabezas, que, por otra parte, no resuelve, se lo muestran en un final simplón), la historia, cogida por los pelos: todavía no entiendo qué es lo que le lleva a Riga, ¿las autoridades letonas necesitaban al inspector sueco para algo más que para saber lo que podía haberle dicho el muerto? ¿Y eso no se resuelve con una llamada telefónica... o dos? Y lo mejor/peor de todo: ¿tiene que llegar un sueco para salvarle el país a los letones, no había nadie en todo el país que pudiera descubrir los papeles perdidos de la conspiración? Todavía si fuera yanqui lo entendería. Eso sin tener en cuenta el lenguaje, simple y monótono.
Que alguien me diga que es por la traducción porque para mí todas las novelas negras no son iguales.
Se acercan los días de calor y playa, de conciertos al aire libre y amores fugaces. En esos días pongo a Ben Harper en mi coche, para que el aire refresque mi cara mientras conduzco hacia ningún lugar. Y si además me acompaña esta voz aterciopelada, mejor:
Paca, la librera, está convencida de que éste es mejor que el primero. A mí me ha tenido una noche sin dormir, directamente, entre otras cosas por la mirada de la chica de la portada, que da un poco de miedo. La segunda entrega de la trilogía se podría leer sin haber leído la primera, en todo momento el autor da datos suficientes como para ubicar a los personajes, pero es una pena no seguir la serie, al fin y al cabo sólo son tres.
El ritmo narrativo es mejor, es cierto, puesto que la trama central no tarda tanto en desarrollar, la primera novela sufre un pequeño parón en el que parece que la historia no avanza antes de entrar en un ritmo mucho más intenso. La estructura ayuda, después de la primera parte que creo que sirve de enlace entre las dos, comienza una aventura que va más allá de resolver un misterio.
Defectos:
excesos de coincidencias afortunadas que posibilitan el ritmo trepidante de a trama, muy en la línea de las películas yanquis, referencias que aparecen en los títulos de los capítulos y por lo tanto que el autor quiere hacer patentes;
en la página 289 hay unas comillas a mitad de página con la que comienza un párrafo. tipo cierre, no comienzo. De esta forma no aparecen en el resto del libro y el resto, utilizadas para marcar pensamientos, lecturas de periódicos y demás, aparecen a pares, es decir, abre y cierrra una expresión. Estas están ahí algo perdidas, así que me queda la duda de para qué estarán (¿es un error de edición? Acepto sugerencias).
Por lo demás sólo me queda admirar al autor que ha conseguido una vez más hipnotizarme.
Guionista de Y tú mamá también, hermano de Alfonso Cuarón, que pruduce, junto con Guillermo del Toro, la película, Carlos Cuarón nos presenta su primera película como director, una comedia agridulce sobre dos hermanos y el fútbol. Irremediablemente me lleva a Saber Perder, la novela de Trueba, mejor historia, mejor contada. No deja de ser una comedia agradable. Eso sí, difícil de entender a los actores en algunos moementos, por el acento, algo cerrado, la mitad de las palabras las desconozco.
Winterbottom nos sorprendió con 24 hours party people, divertida historia de la Factory Records y el Manchester sound. 9 Songs fue decepcionante, al fin y al cabo insertar clips de canciones enteras de Franz Ferdinand es lo único que convence al público para quedarse en la sala. Con estos antecedentes no me cabe la más mínima duda que habrá buena banda sonora, que la hay, con un par de canciones de pop italiano muy interesantes. Por lo demás estamos ante una película que nos habla de la pérdida. El viaje a Génova surge por la necesidad de un nuevo comienzo, tras la muerte de la madre-esposa de la familia. La ciudad se muestra como un laberinto donde la famila tiene que reubicarse para seguir con sus vidas, un interesante planteamineto que se le queda algo soso.
El cartel y el trailer nos anuncian una cinta de terror, quizá de suspense. A mi modesto entender aquí hay otra peli como Cobardes, sobre niños, su crueldad, su capacidad de adaptación, la mala comunicación que existe entre los padres y la curiosidad que despierta el otro sexo, eso sí, más lenta, con más frío y con algo de vampirismo, aunque eso no me parece de todo mal.
Canciones que no me puedo quitar de la cabeza desde que las escuché:
1.- Kid Gloves. Voxtrot
2.- De uno de los componentes de Kind of Conveniences nos llega este nuevo grupo, igual de melodioso y con canciones como Above you. The whitest boy alive
3.- You are the one of few outsiders who... Fanfarlo.
4.- De no verte. Julio de la Rosa. Tocará la semana que viene en Valencia, a ver si puedo hacer una escapada.
5.- 1983. Pelle Carlberg. Enamorada me tiene este sueco desde que le vi en Benissa.
Decepcionante película. Esperaba que fuera un thriller, más o menos bien armado, pero es otra de las innumerables películas en las que tiene que haber un final sorpresa con una sorpresa última incluida, ladrones que roban a ladrones, personajes grises que no son tan bobos, chicas que no son víctimas, pero que al final tienen un corazón noble. Lo mejor, que el final de la película transcurra en Madrid. Lo demás es prescindible.
El otro día una amigo un poco oso él me recomendaba esta serie. Y como valoro su opinión porque coincidimos en muchos de nuestros gustos, ahí que me planté en seriesyonquis.com a verla online porque no podía esperar a bajarla para ver la primera temporada entera, basada en una serie de libros escritos por Patricia Wadden, una escritora más de sagas realmente comerciales. Así que nos juntamos con un libro de éxito y un creador de series de más éxito todavía, Allan Ball es el escritor de American Beauty y de Two feet under (A dos metros bajo tierra).
Las historias de vampiros siempre me han gustado, aunque en mi adolescencia no existía esa preocupación comercial por lo que leen los jóvenes y nos quedábamos con las ñoñas colecciones de Alfaguara y con la ciencia ficción para adultos. Consumíamos por igual Momo y La historia interminable, las historias de Maria Gripe, con Michael Chrichton, Stephen King o Isaac Assimov. Ahora, como con todo, hay más variedad, pero lo que termina ocurriendo es que algunos libros se convierten en fenómenos a la moda, no sé si crea lectores. De entre las innumerables historias de vampiros que han surgido desde que a Bram Stocker se le ocurriera meter a un pobre humano en el castillo del Conde Drácula vemos una clara evolución y adaptación a nuestra manera de pensar y ver la sociedad en su conjunto: de ser unos perversos asesinos a los que hay que aniquilar, a que vivan en nuestra sociedad, camuflados, o que simplemente sean otra raza a la que hay que comprender, desde que sea una metáfora sobre el mal a una reflexión sobre lo aburrido que debe de ser inmortal. Twilight supone un regreso al amor imposible, a la parte amor romántico ñoño que heredamos el XIX, un amor libresco, soñado, imposible por alguna razón, a la que además se añade el mito del príncipe azul, el tipo que nos rescata, esa especie de superman que se aleja tanto de cualquier cosa que se parezca al amor real. Lo interesante de True Blood es que no se centra en la relación entre sus protagonista, una humana y un vampiro (la doncella y superman de nuevo, ya podía haber sido al revés) sino el contexto de crímenes en un pueblo sureño, donde no sólo hay vampiros, sino que la protagonista es telépata, hay hombres que cambian su forma, y algún que otro personaje extraño (me imagino que esa es la parte que le gusta al Oso, que haya más realidades ahí fuera aparte de las que conocemos, esa parte de magia muy a lo Gayman), todo mezclado con un humor negro que no sé si aparecerá en el libro es mano de Ball. Tampoco sé si la protagonista es así en el libro o es otro guiño de humor negro, desde luego, si nadie creía que Britney Spears fuera virgen, menos aún Ana Paquin, que más bien va por la serie como una niña tonta, calentorra, pero dando leches, eso sí.
De lo mejor, su banda sonora, blues sureño que me termina recordando a alguna historia de Lynch y algunos personajes, Jason Stakhouse, Laffayete o el soldado que acaba de llegar de Irak. De lo peor, su protagonista, que no hay quien la aguante y algunos problemas de verosimilitud: Laffayete trabaja por las mañanas en la obra, con el resto de los muchachos del pueblo, a la vez de cocinero en Marllote´s, a la vez está siempre en casa cuando su prima tiene problemas, maneja una página guarra de internet, trafica con drogas y se prostituye, no sé si todo en el mismo día o qué.
Y de su banda sonora os dejo con la canción de arranque. A mí me dan ganas de hacer algo malo también:
Un grupo australiano haciendo algo de pop.
No entiendo cómo estas canciones no están sonando en todas las emisoras de radio. Canciones de este tipo, me refiero.
Con dos películas y una serie esta pareja ha conseguido ganarse todo mi respeto. En Cobardes se nos narra una historia de acoso escolar. Estamos habituados a las pelis yanquis en las que el bien se restablece después de una lección bien aprendida. Pero esto es un producto nacional, así que no hay animadoras ni equipo de fútbol americano, no hay profesor guay ni padres enrollados que te sacan de apuros, tampoco es una película de suspense en que los malos resluntan ser en realidad extraterrestres, eso se lo dejamos a los de allá. Aquí nos importan otros temas, con otros matices, la crueldad del ser humano, aprendida de nuestros mayores, heredada de los suyos, cómo asimilamos las estructuras de poder, cómo se valora el silencio, su peso, y cómo la víctima puede no serlo tanto.
Lo mejor, ese detalle de humor, en el que la respuesta, el desenlace, nos viene nada menos que de un mafioso italiano, nada menos moralizante. Y la canción con la que termina la película, una estupenda de Love of Lesbian, que acaban de sacar nuevo disco, y cuya letra puede resumir el argumento de la peli:
Un ejemplo claro de cómo la cotidianidad se puede reflejar en una peli sin caer en pedanterías, groserías ni feísmo. Me está gustando mucho la serie que han creado para RTVE, y no he podido resistirme a ver su ópera prima como realizadores. El elenco de actores es parecido, y la línea de trabajo también, algún momento de humor, algún momento más emotivo, nada de dramones de medio pelo. Y todo hecho con sencillez. Yo no le pido más al cine.
Para empezar la actriz protagonista no es santo de mi devoción, vaya, que la tengo cruzada así que haga lo que haga no me va a gustar. A partir de ahí han intentado hacer una peli intensa de estas en que se nos van mostrando las interioridades de una familia, lo que se quieren y los rencores escondidos, con una serie de personajes que no sé muy bien qué pretenden mostrar: la familia del novio es negra, y además músico, lo que me hace preguntar qué carajo hace liándose con una estudiante de psicología con una hermana yonqui, de clase media-alta de Connecticut, con amigos de todas partes del mundo, asiáticos, blancos, hawaianos (yonqui también) y además celebran una boda india-budista-civil. A mí me ha resultado la mar de verosímil, de verdad. Sobre todo porque como es una historia profunda lo mejor es desarrollar la boda al completo, con sus actuaciones musicales, y demás.
Quizá para hablar de las personas y de sus problemas no haya que ser tan folklórico, y simplemente hablar desde el corazón. Algo así como lo que hizo Robert Redford en Ordinary People, allá por el año 1980. A veces me da por pensar en que todo el dinero que se usa en una película se podría destinar en la investigación contra el cáncer... bueno, de algunas películas, claro.
Ya se pueden ver las dos primeras temporadas de esta serie que está causando furor en Estados Unidos. Sinceramente, me ha gustado, más que por su calidad, por lo que me parece de frikada: se nota que es de bajo presupuesto, se oyen los pasos sobre un escenario pre-construido, los actores no paran de soplar antes de su intervención (defecto típico de las series españolas dramáticas que detesto), el vestuario y la banda sonora es de primera, pero los rictus de las caras de los protagonistas son siempre las mismas, la continuidad del guión deja mucho que desear (en la primera temporada Betty sufre una neurosis que desaparece en la segunda por arte de magia, sin continuidad en su tratamiento psiquiátrico ni mayor explicación de por qué lo deja, aparece en clases de hípica y ni siquiera es buena ama de casa, por favor, si siempre anda fumando y son los niños los que mueven la masa de las galletas), los colores son chillones y la ambientación parece una impostura. Sim embargo aparecen peculiaridades políticamente incorrectas hoy en día: fuman todo el tiempo, beben en horario de trabajo, son racistas, machistas y ensuncian el campo cuando van de pic-nic. ¿Qué es lo que me gusta exactamente? Creo que entiendo que en Estados Unidos cause furor, porque es su pasado más reciente, porque muchas cosas que muestran no se pueden mostrar tal cual hoy en día, aunque pasen, y también puedo entender por qué se está emitiendo en horario de madrugada en España, no creo que haya público que la vea, por muchos globos de oro que haya ganado, poca gente puede entender el guiño que supone el momento televisivo de Jackie Kennedy enseñando la Casa Blanca en este país, si ni siquiera sabemos nuestra propia historia. Me gusta porque mis padres vivieron aquello, estuvieron allí justo en aquella época y son las historias que me contaban. Para mí ese pasado reciente es más cercano que lo que nos muestra Cuéntame.
Pruducida por Canal + y del director de La vida soñada de los ángeles, aunque esté rodada en inglés y en territorio USA creo que podemos decir que es una película muy francesa, de acción muy lenta y que se centra en la evolución de los personajes, porque la trama tampoco da para las dos horas largas que dura la película.
Julia es una alcohólica que no sé da cuenta del problema que tiene, todo lo atribuye a la mala suerte. Un buen día conoce a Elena, en una de las sesiones de AA a la que asiste sin ganas, que la cuenta de su hijo y su abuelo millonario, de cómo piensa recuperarlo. Julia hace suyo el plan, secuestra al niño y huye hacia México. Lo más acertado de la película es la actuación de su protagonista, y el final, tan abierto que no sabemos si de verdad se ha encariñado con el niño o si está tan loca como para seguir con el secuestro. Eso sí, se termina haciendo algo pesada, cuando ya tenemos el perfil de la mujer perfectamente marcado no sé si son necesarias que sean tan largas las escenas en México: vemos cómo sigue al gordo por las calles, cómo sigue a la vieja, cómo se despierta en el hotel por la noche.
Los ingleses también saben hacer películas para el sábado por la tarde. Tristemente ésta no da para más, un montaje previsible hace que el final no sea tan sorpresa como el director quisiera. Que tenga poco presupuesto no excusa un montaje tan malo que tenga que poner cartelitos para poder diferenciar las diferentes escenas que transcurren entre las chicas, porque, intuimos, se hayan rodado hasta en la misma tarde. Típica peli de ladrones en las que unos se roban a otros y al final nadie sabe quién ha robado a quien. O esa es la idea.
Arriesgada película del brasileño Fernando Meirelles, director de Ciudade de Deus, The Constant Gardener, también basadas en novelas. Una epidemia de ceguera blanca hace que se paralice una sociedad. Un resumen corto que esconde mucho más. Saramago nos presenta una fábula sobre lo que es realmente ver y, obvio, es una fábula que no podía quedar ajena al mundo del cine donde la visión se convierte en obsesión: desde Buñuel y su corte en el ojo como metáfora del surrealismo, Polanski y su pianista siendo testigo de la historia, más como observador que como protagonista, Hitchkock y su Ventana indiscreta, el ciego director de cine de Almodóvar o, en un tono más humoristico, director ciego que rueda como puede y termina siendo un éxito en Europa de Woody Allen.
Y me parece arriesgada porque lo que nos muestra Saramago es bastante desagradabe como para verlo, la condición del ser humano, su vileza, su mezquindad, lo que es capaz de descomponer, cómo sería capaz de destruirse así mismo. No sé qué me ha resultado más clautrofófico. si la novela o la película. Y aunque el tipo de lenguaje sea distinto y la novela merezca leerse por sí misma, la película no la desmerece nada. Es una adaptación a la altura.
El sábado por la tarde nos bajamos a Alicante a ver a este grupo que no canta, llora, al desamor. Era la primera vez que les veía en directo e iba con la idea de que podía cansarme un concierto con esta voz tan peculiar durante una hora entera. Pero en absoluto, fue un conciertazo, la voz se escuchó perfectamente, dando importancia que se merecen a las letras, con un sonido claro de la guitarra acústica, al organillo,al mini xilófono y al mac. Dulce y enternecedor, un grupo que merece la pena. Por supuesto me pillé una chapa con su topo naïf. Qué más se puede pedir
Creo que todos los seguidores de Héroes estamos de acuerdo con que la segunda temporada ha sido algo decepcionante después del gran comienzo que supuso la primera. Si la primera fue el comienzo de una nueva generación y en la segunda se nos presentó de dónde vienen, la tercera nos presenta una disyuntiva muy interesante, quién es un héroe y quién es un villano, parece fácil, pero se nos recuerda que nuestra condición humana es muy dual, que los buenos pueden cometer errores, tener debilidades, nadie es un santo. ¿Sería bueno que todo el mundo tuviera un superpoder, o nos tentaría y por lo tanto debe guardarse para unos elegidos?
La sala Stero está de Aniversario y por fin tenemos algunos buenos conciertos por estos lares. Un concierto de los Lori no se puede desaprovechar, aunque siempre tengan problemas con el sonido, sufran acoples molestos y se les rompa algún micrófono. Lo mejor, que al no estar presentando su último disco no se centraron en él sólo sino que eligieron un puñado buenas canciones, aunque en mi opinión las baladas las podían dejar para los acústicos. La sala se llenó de fans que reconocían las canciones en sus primeros acordes. Lo peor, un bis corto que supo a poco.
Del director de Transpotting y 28 días nos llega esta historia mitad película de gángsters, de amor, denuncia social. Un joven es apresado antes de contestar la última pregunta en un concurso televisivo. La organización no se explica cómo puede saber todas las preguntas que se le plantean sin hacer trampas. Poco a poco el concursante explica cómo sabe las respuestas, vinculadas todas a un episodio de su vida: su infancia en una barriada de Bombay, su horfandad, su ingreso en una mafia de niños mendigos, la traición de su hermano... En un estructura bastante típica se nos presenta una película que engancha y no nos deja indiferentes sobre una sociedad que nos es bastante desconocida. Se plantea el dinero y las mujeres como las dos principales ulsiones del hombre, el destino el que rige nuestra suerte y un componente moralizante sobre la recompensa del que hace bien las cosas y la cruz de quien apuesta todo a un valor equivocado. Destaco el movimiento de cámara, el encuadre y la banda sonora.
Hay una especie de filtro, un techo de cristal, sobre las películas europeas que nos llegan. Alemanas se estrenan pocas, así que la que llega es interesante seguro. Y más si viene abalada por el Sundance. Y más conociendo mi debilidad por ver reflexiones políticas.
Basada en hechos reales y protagonizada por el actor de Emmas Glück la película nos cuenta una semana en un grupo de clase, la semana del proyecto sobre la autarquía. El primer día una pregunta tan simple como si sería posible una dictadura en la Alemania de hoy y la convicción de que no sería posible lanza a un profesor a profundizar en esa posibilidad. Lo inquietante no es lo fácil que resultar crear un grupo social, todos estamos metidos en alguno de una forma u otra, si no que al final los protagonistas no sean conscientes de lo que ha pasado, de por qué la creación de un grupo no justifica la exclusión de los que son distintos.